CALATAYUD
Calatayud es una hermosa ciudad, por su riqueza monumental e histórica y muy agradable para ser paseada. Este es uno de sus grandes atractivos y no es de extrañar que el visitante se integre rápidamente en la dinámica de una ciudad que ha sabido encontrar el equilibrio entre tradición y modernidad, entre un magnífico Casco Antiguo y unas nuevas zonas de expansión, con amplias zonas verdes y los mejores servicios deportivos. Son numerosas las opciones para recorrerla desde un punto de vista arquitectónico, cultural o artístico, destacando sin duda, su Mudéjar, declarado por la UNESCO “Patrimonio de la Humanidad”. Paseos por una ciudad donde no existen las prisas, porque todo está cerca, recorriendo sus calles llenas de historia, salpicadas de Iglesia y Palacios, de plazas y jardines, y de un estilo de vida que es la esencia misma de la ciudad. El Casco Antiguo de Calatayud atesora interesantes monumentos. De la arquitectura civil destacan los palacios de estilo aragonés, de los siglos XVI y XVII con galería de arquerías corrida, bajo alero de gran vuelo, como la Casa de los Pujada de Vezlopez y de los Sesé. También debemos hacer referencia a la Fuente de los Ocho Caños, del siglo XVI. La Puerta de Terrer, antes denominada puerta del Matador, es una construcción bajorrenacentista, posterior a 1580, consta de dos torreones de frente semicilíndrico, construidos en ladrillo, y rematados en tejadillos cónicos de aguja. Un arco rebajado une ambos torreones, sobre el que descansaba el ángel de la ciudad, desaparecido en la segunda mitad del siglo pasado, y en cuyo lugar abre ahora un balcón. A ambos lados del balcón un blasón con las armas de la ciudad de Calatayud y otro con las de los Austrias. Otra de las puertas conservada de la ciudad es la de Zaragoza, antes llamada de Somajas o Somalías, construida en 1818. El antiguo Colegio de los Jesuitas, el Seminario de Nobles, y la actual parroquia de San Juan el Real, son fundaciones realizadas por la Compañía de Jesús en Calatayud. El palacio Episcopal, que según reza la tradición fue levantado sobre el solar de la antigua zuda musulmana. Palacio del Barón de Warsage, defensor del puente de piedra de Zaragoza en la guerra de la Independencia. Situado frente a la iglesia de San Pedro, presenta una portada neoclásica entre columnas de orden toscano, fue edificado a principios del siglo XIX. Palacio de la Comunidad, aquí se reunían los representantes de los pueblos y aldeas que componían la comunidad de Calatayud. Se trata de un edificio sobrio de líneas sencillas que ha recuperado su antigua función, que perdió durante el S. XIX, siendo actualmente la sede institucional de La Comunidad Comarca de Calatayud. Muy interesante de visitar es el Conjunto Fortificado Islámico. La construcción de la mayor parte de este sistema defensivo urbano está documentada en el año 862 d. C., durante el emirato de Muhammad I, lo que hace de él el más antiguo conservado de época medieval en la Península. Está formado por cinco castillos unidos por largos lienzos de murallas con torreones. Los cinco castillos son: Castillo Mayor o “Castillo de Ayub”, Castillo de la Torre Mocha, Castillo de la Peña, de Doña Martina y del Reloj o Real (una gran campana se hace sonar en las dos Fiestas Patronales – San Iñigo y Virgen de la Peña-. Pza. de España, se trata de una plaza porticada de estilo aragonés, donde se situaba el zoco, el núcleo mercantil musulmán y aquí permaneció hasta la segunda mitad del siglo XX (año 1976), siguiendo el plano urbano medieval de las ciudades-mercado. Durante años fue también utilizada para la realización de los espectáculos taurinos. El edificio de la Casa Consistorial antigua es del siglo XVI, reformado en el XIX. La mayoría de las casas de la plaza son de los siglos XVII y XVIII. Aparece a la entrada el célebre callejón de la Flecha que se dice abastecía de contrabando a los comercios de la plaza. Los principales monumentos de Calatayud son de carácter religioso: Colegiata de Sta. María La Mayor: levantada según la tradición sobre el solar de la antigua mezquita mayor de la ciudad, según era costumbre en la reconquista, se cree fundación de Alfonso I, se la considera parroquia Mayor e iglesia de la nobleza. El templo actual, de estilo protobarroco, es obra de principios del siglo XVII y sustituye al consagrado en 1249. Consta de tres naves de la misma altura, del tipo de planta salón, en la que el crucero se acusa por la mayor profundidad de sus tramos. De la misma época es el retablo mayor. De la fábrica mudéjar del templo (siglos XIV y XV) se conservan el claustro (donde se ubica el Museo de Arte Sacro), la torre octogonal (68 mts. de altura) y el ábside. Destaca sobre todo la portada. Magnífica muestra del protorrenacimiento aragonés, fue concebida a modo de retablo, labrada en su totalidad en alabastro. La Colegiata fue declarada Monumento Nacional en el año 1884 y su Mudéjar, Patrimonio de la Humanidad en el año 2001. Iglesia de San Andrés, templo que conserva su fisonomía mudéjar, se admite que es una de las parroquias fundadas tras la reconquista por Alfonso I el Batallador. - Iglesia de San Pedro de los Francos, fundada para el servicio de los franceses venidos con Alfonso I el Batallador a la conquista de Calatayud. Construida en el siglo XIV, mantiene la estructura mudéjar de tres naves con altos pilares y bóvedas de crucería y triple ábside Tiene portada gótica con hieráticas esculturas. En esta iglesia en 1461 se celebraron las Cortes que juraron príncipe heredero a Fernando, después llamado “El Católico”.También se firmó la Carta de Calatayud en 1481, entre los Reyes Católicos y Fernando de Guanarteme, por la que los reinos canarios se incorporan a la Corona de Castilla. Durante la Edad Media, junto con el templo de San Andrés, sirvió como lugar de reunión del Concejo. En 1978 se constituyeron en ella, formalmente, las primeras Cortes modernas de Aragón, tras la muerte de Franco. Colegiata del Santo Sepulcro, fue construida en el 1156 por los canónigos regulares de esta orden de Jerusalén. La primitiva fábrica fue arrasada a comienzos del siglo XVI para construir en el mismo lugar la que ha llegado hasta nosotros. Consta de tres naves con crucero y elevada cúpula. Es digno de mención el baldaquino del presbiterio construido con ricos mármoles de la comarca. De la primitiva factura mudéjar sólo se conserva una parte del claustro. En ella se siguen nombrando caballeros y damas de la Orden del Santo Sepulcro a nivel nacional. Iglesia de San Juan el Real, levantada por la Compañía de Jesús al instalarse aquí en el siglo XVII pero, su expulsión en el XVIII, la dejó sin concluir. Es un templo de factura barroca, con elevada torre, de planta en cruz latina y capillas entre los contrafuertes comunicadas entres sí, sobre las que descansa una tribuna abierta a la nave central por medio de ventanas. El crucero se cierra con cúpula con linterna, sobre pechinas, que están decoradas por lienzos pintados por Francisco de Goya, representando los cuatro Padres de la Iglesia occidental (S. Agustín y S. Ambrosio, obispos, S. Jerónimo cardenal, y el papa S. Gregorio, el Magno). Santuario de la Virgen de la Peña, es muy probable que estuviese entre las primeras parroquias de la Villa. En 1343 se iniciarían las obras del templo mudéjar sobre el solar del castillo de la Peña. Situada sobre un altozano, la iglesia actual conserva partes mudéjares, restos de la primitiva fábrica y barrocas, resultado de restauraciones posteriores que enmascaran casi totalmente las primeras. La importancia de los restos mudéjares de este templo es capital, ya que su fábrica es el arquetipo del grupo de iglesia-fortaleza de Aragón, admirable simbiosis de elementos religiosos y militares. Iglesia de San Benito, su puesta en funcionamiento en el año 2002 como Aula Cultural, ha supuesto la recuperación de un edificio del siglo XVI y dotar a la Ciudad de un magnífico espacio para la organización de conciertos, exposiciones, etc.