CALATAYUD
El yacimiento conocido desde finales del siglo XIX, según escritos de eruditos locales como Vicente de La Fuente, López Landa o Rubio Vergara, nunca había sido estudiado, hasta que en el año 2005 un equipo multidisciplinar de la Universidad de Zaragoza inició las trabajos de prospección y excavación en dicho yacimiento. Si bien las excavaciones no han hecho más que comenzar, éstas han permitido empezar a conocer un yacimiento que está llamado a ser un punto de referencia de la arqueología comarcal y del valle del Ebro, junto con los cercanos yacimientos de Bilbilis y Segeda. La extensión del yacimiento resalta a primera vista por sus destacadas proporciones, actualmente 35 ha conservadas de las 40 ha que debió tener antes de la construcción de la autovía A-2, cuyo trazado destruyó parte de su zona norte. Se ubica en un pequeño alto a 575 m s.n.m. en el mismo ángulo formado por los valles del Jiloca y del Jalón, lo que no fue óbice para que dominase todo el territorio desde su privilegiada situación y estratégica colocación en la confluencia de ambos ríos, lo que le permite domina a la perfección todo el entorno geográfico. El yacimiento de Valdeherrera se ubica en uno de los puntos neurálgicos de la celtiberia, lo que explicaría su importancia en la antigüedad que se plasma en sus grandes proporciones. Si bien desconocemos el nombre de la ciudad, algunos autores han intentado ubicar en ella la Bilbilis celtibérica, o como Platea (ciudad mencionada por el poeta bilbilitano Marco Valerio Marcial (37/41 – 104 d.C.) pero de ubicación desconocida, con mucha probabilidad la actual Calatayud.La ciudad, cuyos restos más antiguos se ubican en torno a los siglos VI y V a.C. jugó un importante papel en las guerras celtibéricas, como se desprende de la localización de grandes niveles de incendio que hay que vincular a los acontecimientos relacionados con las guerras numantinas, así como posteriormente a la guerras sertorianas, momento en el que fuentes antiguas mencionan los enfrentamientos militares por el control de Bilbilis distante unos 10 km de Valdeherrera que es conquista por Sertorio en el año 77 a.C. y posterior perdida ante Metelo en el año 74 a.C. Estos acontecimientos debieron suponer la destrucción de la ciudad, como asi se ha constatado a través de las excavaciones, convirtiéndose la Bilbilis Italica ubicada en el cerro Bámbola transformada posteriormente en municipium, en la capital del territorio. En Valdeherrera perdurará en época imperial romana, un asentamiento menor, tal vez una villa agrícola o poco más, vinculada a la explotación agropecuaria del territorio con una rica vega que ha perdurado hasta hoy en día. De la misma manara se ha localizado una gran necrópolis de época islámica que hay que vincular con la cercana Qal´at Ayyub (Calatayud). En Valdeherrera perdurará en época imperial romana, un asentamiento menor, tal vez una villa agrícola o poco más, vinculada a la explotación agropecuaria del territorio con una rica vega que ha perdurado hasta hoy en día. De la misma manara se ha localizado una gran necrópolis de época islámica que hay que vincular con la cercana Qal´at Ayyub (Calatayud).El yacimiento presenta un amplio foso defensivo que lo circunda por sus lados este y sur, siendo innecesario en el resto de la ciudad por lo abrupto del terreno que se eleva verticalmente. Alcanzando 40 m en anchura en alguna zona, detectando los estudios geofísicos realizados en la zona sur un campo frisio (o campo piedras y estacas hincadas) cuya misión es impedir que la caballería enemiga circulase libremente por él y se acercase a la muralla. Las excavaciones arqueológicas han delimitado una serie de viviendas de patio central de clara inspiración itálica que responden al proceso de urbanización de la ciudad dentro de una planificación ortogonal, similar a la que podemos encontrar en otros yacimientos celtibéricos del entorno como La Caridad (Caminreal), Segeda (Mara), Contrebia Belaisca (Botorrita), Bilbilis (Cerro Bámbola - Clatayud) etc. Las viviendas, dotadas de numerosos aljibes o depósitos de agua en los patios y atrios, se encontraban separadas entre sí por una serie de calles empedradas de 6 m de anchura. Sus zócalos fueron realizados en cantería de piedra de yeso, mientras los alzados se efectuaron en adobe o tapial, revestidos de un manteado de barro o encalados en algunos casos, destacando molduraciones estucadas simples con temas geométricos con las que se decoraban las estancias principales de la casa, de I Estilo Pompeyano (finales del s.II a.C.) el más antiguo de los documentados en el valle del Ebro”. Los suelos de estas viviendas, especialmente las estancias nobles, presentan ricos pavimentos de opus signinum, decorados con temas geométricos, rosetas, delfines, etc, que nos hablan de una ciudad celtibérica ya se encuentra en pleno proceso de romanización desde finales del s.I a.c., momento en el que la ciudad y el territorio estaban ya bajo control romano. Las viviendas halladas, se construyeron hacia mitad/finales del s.II a.C., siendo abandonadas a mediados del s.I a.C., posiblemente a causa de las guerras sertorianas, momento en el que se destruye la ciudad. Situación: Aproximadamente a unos 6 km al suroeste de Calatayud, junto a la carretera comarcal C-202 (Calatayud a Munébrega), justo enfrente del actual campo de Golf. Horarios de visita: La excavación se visita el día de puertas abiertas que se celebra a mediados finales de agosto. La excavación está tapada, ya que sólo es visible en periodo de excavación, durante el verano.